Sollozó el bandoneón
congojas que se van
con el anochecer.
Y como un corazón
el hueco de un zaguán
recoge la canción
que triste dice cruel mujer.
Lloró la milonga
su antigua pasión.
Parece que ruega
consuelo y perdón.
La sombra cruzó
por el arrabal
de aquel que a la muerte
jugó su puñal.
Dos viejos unidos
en un callejón
elevan las manos
por su salvación
y todo el suburbio,
con dolor,
evoca un hondo
drama de amor.
Conmovió el arrabal
con largo estremecer
el toque de oración.
Dolor sentimental
embarga a la mujer
en tanto el bandoneón
la historia reza de un querer.
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